Jonathan Alter.
Jonathan Alter es un ascesor de Mi Héroe. Como editor de Newsweek, él ha escrito sobre líderes, poder y héroes por muchos años. En la edición del 24 septiembre del 2001 de Newsweek, Alter escribió sobre el alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani. A continuación, presentamos una copia de su ensayo.



“[Él] asumió el rol de líder en tiempos de guerra con una delicada mezcla de compasión y firme presencia de mando.” -- Jonathan Alter

HÉROE DE LA VIDA:
RUDOLPH GIULIANI

por Jonathan Alter de la Revista Newsweek

Rudolph Giuliani en las calles de Nueva York días después de los atentados.

A las 9:05 pm. del pasado miércoles, Rudy Giuliani finalmente se desplomó. Exactamente 36 horas después de que él llegara a las Torres Gemelas, su reputación “Churchiliana” estaba cementada. Ya había escapado la muerte en el ataque, calmadamente guiádo una aterrorizada retirada hacia el norte de la ciudad, y asumió el rol de líder en tiempos de guerra con una fina mezcla de compasión y firme presencia de mando.

Pero ahora, una asistente le pescó devorando un sandwich que ella describe como una mezcla de “queso grasoso” y “carne sudorosas”, que era una violación total de la dieta de tomate-cocido-y-frutas la cual él estaba siguiendo como parte de su tratamiento contra el cáncer de próstata. El alcalde de Nueva York estaba hambriento y exhausto y sufriendo más de lo que el público sabía.


Rudolph Giuliani
Muchos de los oficiales uniformados que él veía cada día estaban muertos, todos héroes. Su personal, que no podían reocupar el edificio de la alcaldía el cual ni tenía servicio telefónico, lucían como veteranos de guerra; una asistente ejecutiva estaba junto al alcalde a pesar de que su esposo se encontraba bajo los escombros. Por la medianoche, Giuliani había silenciosamente regresado al centro de las ruinas, donde su gente estaba trabajando la noche entera bajo focos potentes, tratando de encontrar el más insignificante rastro de sus amigos y compañeros de trabajo, ahora, víctimas de guerra.

El 11 de septiembre empezó como un día de elecciones preliminares para elegir a un nuevo alcalde de Nueva York, y terminó con el con Giuliani siendo unánimamente elegido como alcalde de la nación. Giuliani está restriguido por un término límite y dejará la alcaldía en enero. Pero claramente el país lo llamará de nuevo al servicio de alguna manera. Se ha hablado de nombrarle el zar de la reconstrucción, aunque sus capacidades puedan ser mejor aprovechadas dirigiendo la infiltración de organizaciones terroristas de la mima manera que quebró a la mafia. Su actitud amenazante de la semana pasada contra los estafadores, las compañías de telemárketing y páginas Web falsas, con un buen sistema de autocensura, puede ser beneficial.


Mientras tanto, la tarea que le espera es inmensa. He ido a ver los escombros dos veces y es mucho peor de lo que se vé en la televisión, un paisaje sacado de Dante. Esto es algo de lo que todos los políticos han comentado. Hillary Clinton dijo que empequeñece cualquier otro desastre que ella ha visto en sus muchos viajes alrededor del mundo. El Presidente George W. Bush sabía que esto era malo, pero no así de malo. “La envergadura del desastre sorprende, particularmente desde el helicóptero,” Giuliani nos comentó a unos periodistas. “Él lo acaba de ver, lo asimiló y dijo: ‘¡Caray…!’” En las ruinas, Bush dió justo con el tono correcto, conectando bien con el equipo de rescate. Por primera vez durante toda la semana el presidente no pareció ensombrecido por un alcalde.

La movilización de los servicios de emergencia de la ciudad efectuada por Giuliani ha sido una maravilla, pero su liderazgo por si solo no hubiera creado tal aura si él mismo no hubiera sido tocado por el fuego. Más tarde, vi los dos lugares donde se refugió durante la crisis. Por las caras que vi, me alegro de no haber estado allí el martes.

Rudolph Giuliani
El primer lugar que fui fue la central principal del departamento de bomberos de Nueva York (FDNY, por sus siglas en inglés) en la calle West junto a la torre norte. Ahí Giuliani obtuvo un resumen de las evacuaciones de los jefes de mando, los cuales no tenían ni idea que las torres en llamas podían desplomarse. Pero diez minutos después de que el alcalde se marchó, la primera torre se cayó. Inmediatamente, los bomberos supieron que la segunda torre que estaba más cercana también iba a caer. En vez de retroceder, muchos, incluyendo los hombres más veteranos, mantuvieron su posición, sabiendo bien que iban a perecer.

Desde allí, Giuliani, necesitando de líneas telefónicas, comandó las oficias de merril Lynch en el número 75 de la calle Barclay. Después de 45 minutos, alguien gritó: “¡Al suelo, se está cayendo!” La fuerza del colapso derrumbó el edificio al otro lado de la calle, y una inmensa humareda bloqueó la salida que el equipo del alcalde necesitaba. Giuliani, portando una máscara de gas, cruzó corriendo un laberinto de sótanos repleto de humo, saliendo por el otro lado, donde se encontró con una capa de ceniza de un pie de profundidad que fue llamada “nieve gris." El propio alcalde vio a unos pobres condenados saltando al vacio de la restante torre. Con excepción de un walkie-talkie, todas las conexiones con el mundo exterior estaban cortadas.

Quitándose la máscara de gas, Giuliani y un pequeño grupo iniciaron una marcha a pie de una milla hasta la calle Church, urgiendo a los fantasmagóricos sobrevivientes cubiertos de ceniza que fueran “¡Hacia el norte! ¡Hacia el norte!” Una estresada mujer afroamericana se le acercó y el alcalde tocó su cara diciéndole “Todo va a estar bien”. Más arriba, un joven alborotado fue confrontado con el alcalde ordeneandole que se callara. Eso estableció el tono. Fue sensitivo y duro y totalmente atento a todo desde el ADN en los cepillos de dientes, (para ayudar a identificar cuerpos) hasta detalles de ingeniería estructural. Hasta su crítica de la prensa estuvo, por una vez, acertado. Incluso, sus críticos más severos ofrecieron nada más que un sincero elogio.

Rudolph Giuliani con el público.
En años recientes, Rudy Giuliani fue un alcalde malhumorado y poco efectivo alcalde, demasiado distraído por problemas maritales y de salud para ocuparse del ascendente índice de asesinatos de la ciudad. Pero en este cataclismo, el cual correctamente llamó “La semana más difícil de la historia de Nueva York”, la ciudad y el país encontraron al más elusivo de todos los tesoros democráticos; el verdadero liderazgo.

Escrito por Jonathan Alter de la Revista Newsweek
Fotos cortesía de Robert F. Bukaty (AFP), Christie Johnson, Diane Bondareff, Joseph Reyes y Edward Reed de nyc.gov.


ENLACES RELACIONADOS

Publico.com Milenio.com Un héroe de NY para la ciudad de México

September11.com.ar 11 de Septiembre 2001. El día que el mundo cambió. Página homenaje a las víctimas con enlaces relacionados y fotos del atentado.

INFORMACIÓN EXTRA

En octubre del 2001, el alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, recibió un título honorario de caballero de la Reina Elizabeth II. El honor fue en reconocimiento por su “extraordinaria ayuda y apoyo a las acongojadas familias británicas de Nueva York”. Cuando se le preguntó cómo se sintió acerca del honor, Sir Guiliani replicó: “Sólo llámame Rudy”.

Traducida por Grissel Villar


 

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Versión actualizada:5/15/2006 4:44:45 PM